¿POR QUÉ PROTEGER?
La inmensa
mayoría de los usuarios de ordenadores, tabletas, móviles… Deberían saber que
sus máquinas son muy poderosas, pero también muy vulnerables. Es importante
reconocerlo, dado que nuestra vida es digital: hablamos por teléfonos móviles,
enviamos mensajes con aplicaciones IP, como e-mail, WhatsApp, etc. hacemos
compras por Internet de todo tipo: libros, viajes, comida. estudiamos por
Internet, desde una simple búsqueda de información en la Wikipedia hasta clases
en directo en un campus virtual, entramos en contacto con determinadas empresas
y organizaciones a través de su página web para conocer las novedades de su
último lanzamiento, pedir ayuda con un problema, etc. La era de la información
es el presente y el futuro de nuestra civilización. Por eso hay que estar
preparados para evitar estas situaciones: Nuestras conversaciones son
personales: nadie más debería poder escucharlas. Nuestros mensajes son
privados: nadie debería tener acceso a ellos. Una compra solo interesa al
vendedor y al comprador. Y debe asegurarse que el vendedor proporcionará los
productos elegidos y el comprador pagará el precio acordado. La información
pública en Internet debe estar al alcance de todos. Las empresas deben cuidar
su imagen: no pueden consentir un ataque a su página web que modifique el contenido,
engañando a sus clientes y usuarios. Los contratos entre empresas son privados
en muchos casos, y en todos los casos les comprometen a llevarlos a cabo. Nadie
externo debe poder alterarlos, ni siquiera conocerlos. La seguridad informática
intenta proteger el almacenamiento, procesamiento y transmisión de información
digital. A pesar de toda nuestra preocupación y todas las medidas que tomemos,
la seguridad completa es imposible ( Roa
Buendía, 2013)
Podemos estar seguros de que en nuestra casa o en nuestra empresa estamos aplicando todas las medidas; pero no sabemos qué hacen las otras personas con las que nos comunicamos. En el ámbito personal, posiblemente enviamos imágenes a alguien que no sabe que tiene un troyano en su ordenador, y que ese troyano está especializado en difundir en Internet cualquier imagen que encuentra. En el fondo, todo es información: sean los escasos 140 caracteres de un tweet, sean ficheros de varios megabytes, están en nuestro equipo y alguien puede intentar obtenerlos. La clave es la motivación: quién está interesado en nuestra información. Es poco probable que algún superhacker intente entrar en nuestro ordenador portátil a por nuestras fotos descargadas de la cámara o nuestros apuntes de clase; seguramente no le costaría mucho, pero el esfuerzo no le merece la pena.
Bibliografía
Roa
Buendía, J. F. (2013). Seguridad informática. Madrid: McGraw-Hill.
"Ser capaz
de superar la seguridad no te convierte en un hacker, de la misma forma que
hacer un puente a un coche no te convierte en ingeniero mecánico". – Eric S.
Raymond
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